No puedo más.
Mis fuerzas me están fallando. He luchado como un hombre para seguir estando entre vosotros pero no soporto ya este tormento. Incluso mi agitada respiración parece perforarme por dentro.
Siento dolor, los latidos intensos de mi acelerado corazón cada vez se van distanciando más. Me estoy muriendo. No quiero dejaros. Deseo continuar entre vosotros pero el miedo y la fe os arrebatan aquello que habéis amado con tanta intensidad.
Cierro los ojos y siento dolor.
La oscuridad embarga los suspiros de mi existencia. Sé que estáis ahí, oigo vuestros gritos, escucho vuestros llantos, pero poco a poco ese barullo se va transformando en un lejano murmullo que apenas puedo distinguir. Os pido perdón por abandonaros, os pido perdón por haberos fallado, por no haber sabido comportarme como el hombre que esperabais. Estoy de acuerdo en que no debería morir así, pero han sido otros los que han decidido mi suerte…
Mi cuerpo ha sido sometido a vejaciones humillantes pero no tan dolorosas como la traición de algunos de vosotros, sé que deseáis mi muerte y nunca olvidéis que vuestro daño infligido sobre mi persona algún día se revelará contra vosotros. Vuestro miedo irá carcomiendo vuestra existencia porque cuando nadie se acuerde de todos y cada uno de vosotros yo continuaré estando en el corazón de los hombres, ése es mi secreto, ése es mi poder.
La sangre resbala por mi cabeza y se incrusta en mis ojos provocándome una molesta ceguera. Las espinas se están clavando en mi interior como si pretendieran chuparme el cerebro.
Mis manos casi muertas, temblorosas, han sido cruelmente clavadas por sus muñecas a esta cruz de pesada madera que me habéis hecho llevar a lo largo de un duro camino. Al notar como el hierro atravesaba mi carne hizo que mi conciencia me abandonara y cuando desperté no podía moverme, estaba clavado en la madera, observando a la muchedumbre que clamaba mi nombre, lloraba, gritaba y me insultaba. Aquella mezcla de sentimientos que se ofrecían ante mí me asustaron. Me hicieron comprender que yo, un hombre normal, era importante tanto para los que me amaban como para los que me odiaban, especialmente para estos últimos. Notaba su miedo humedeciendo mis huesos, notaba su rabia, sentía las piedras que me lanzaban y me golpeaban en todo el cuerpo. Intentaba sonreírle a aquellos que lloraban mi muerte haciendo gala de una fuerza que ya no tenía.
Pero no pienso gritar. No, no os daré el gustazo de procuraros mi sufrimiento. Aguantaré hasta el final, un final que aunque próximo afrontaré con honor y valentía.
No, no pienso deleitaros con mis suplicas o mis gritos de dolor.
Callaré.
Guardaré silencio, inmerso en dilucidar una causa que justifique tan abominable acto. Pero no existe razón para este error histórico. Cuando las lágrimas que retengo caigan sobre mis mejillas y se precipiten sobre la muchedumbre, nadie comprenderá que siento pena por aquellos que ven en mi muerte una pérdida. Nadie comprenderá que mis lágrimas derramadas muestran la pena que siento por aquellos que me traicionaron, por aquellos que me han apaleado, golpeado y torturado, porque nunca comprenderán que esa agresividad inapropiada en el ser humano está motivada por el miedo, un miedo que me ha otorgado el papel de un ser especial y que ellos creen superior, pero yo…, yo soy tan normal como todos y cada uno de ellos.
No entiendo esta tortura.
No entiendo este tormento.
No comprendo por qué de este sufrir.
Nadie puede explicarme quién o qué soy yo para esas personas que lloran mi muerte y para esas personas que no dejan de apedrearme.
Nada fui. Nada soy. Todo seré.
Nací y sin mi consentimiento me eligieron. Perseguido, ocultado, adorado, temido y respetado.
Crecí y me convencieron de que YO estaba aquí para lograr determinados objetivos pero lo único que estaba claro era que mi muerte iba a producirse y sería expuesta al público como ejemplo, pero ¿ejemplo de qué?.
Muero ante miles de personas y ahora comprendo que nunca hubo motivo para los odios que yo he suscitado en la población. Entiendo que nunca fui nadie especial salvo para los que pretendieron adorarme u odiarme a voluntad. Me dejé arrastrar por la muchedumbre y eso ha motivado mi terrible final.
Apenas puedo con mi alma, siento que se escapa y pese a las aberraciones a las que he sido duramente sometido no siento odio o rencor por mis torturadores, quizá eso es lo que me hace diferente y especial, quizá porque mi corazón siempre latió con fuerza, alegre y feliz. ¿Sintieron miedo? No lo sé, es más, ya apenas importan las motivaciones, yo, ahora, sólo quiero morir en paz…
Lo haré. Sí.
Aprieto los dientes y alzo con fuerza mi cabeza hacia el Cielo buscando una explicación pero no hallo respuesta, me siento cruelmente abandonado.
Estoy solo.
Y muero.
Dirijo una mirada lejana a la muchedumbre que clama mi nombre e intento sonreírles intentando convencerles de que marchen a sus hogares pero no tengo fuerza, así, con mi mirada cristalizada por la muerte, me doy por vencido ocultando mi miedo a morir…
Y yo que ya estoy muerto os pido que me dejéis descansar en paz. Sacadme de vuestro interior, dejad de adorarme y de exigirme cosas. No puedo yacer con tranquilidad escuchando vuestras peticiones, vuestras excusas. No soy quien creéis, no soy nada, sólo un hombre que murió cautivo de vuestra propia ignorancia. Y hoy, rodeado de una fría oscuridad, noto que pese a haber transcurrido tantísimos años seguís cometiendo el mismo error que me condujo a la muerte.
¡DEJADME EN PAZ!
No quiero rezos ni llantos, no necesito de vuestro amor y nada puedo daros salvo mi más agrio silencio.
¡Dejadme en paz !
No me adoréis como borregos, me humilláis cada noche cuando pedís que acuda a vuestro corazón, yo, que fui un hombre normal, endiosado por el miedo y la esperanza violasteis lo que pudo ser mi libertad para convertirme en el despreciable enemigo.
¡Olvidaros de mí!
Abandonadme en el recuerdo, no quiero volver a sentirme diferente. Yo solo quise vivir como un hombre normal y me subisteis en un pedestal perjudicando mi inocencia.
Yo… sólo quiero descansar en paz.
No puedo seguir así, observando cuan equivocados estáis… y solamente me pregunto cómo es posible que yo, siendo un hombre normal y estando muerto, os escucho cada día que pronunciáis mi nombre, siento vuestra tristeza y vuestras necesidades y os veo alzando las manos al cielo. Yo, que nada puedo hacer, pues soy uno más al que vosotros convertisteis en Hijo de Dios, nada puedo realizar para sacaros de vuestro error, yo, que siempre fui un hombre normal... caí prisionero por vuestra ignorancia…
¿Y ahora qué?. Olvidaros de mí, os lo pido por favor.
Convertisteis mi vida en un drama histórico del que todavía seguís hablando, disteis a mi muerte un papel relevante y torturasteis mi honor, mi inocencia y mi conciencia. Hoy, ni siquiera muerto puedo descansar en paz y yo sólo os pido simplemente eso, que mi recuerdo en vosotros me permita permanecer en mi reposo con serenidad, sin que molestéis mi sopor, sólo así, quizá, pueda alzar mi inerte mirada hacia el cielo y darle gracias a Dios por permitirme la paz en la muerte.
Mis fuerzas me están fallando. He luchado como un hombre para seguir estando entre vosotros pero no soporto ya este tormento. Incluso mi agitada respiración parece perforarme por dentro.
Siento dolor, los latidos intensos de mi acelerado corazón cada vez se van distanciando más. Me estoy muriendo. No quiero dejaros. Deseo continuar entre vosotros pero el miedo y la fe os arrebatan aquello que habéis amado con tanta intensidad.
Cierro los ojos y siento dolor.
La oscuridad embarga los suspiros de mi existencia. Sé que estáis ahí, oigo vuestros gritos, escucho vuestros llantos, pero poco a poco ese barullo se va transformando en un lejano murmullo que apenas puedo distinguir. Os pido perdón por abandonaros, os pido perdón por haberos fallado, por no haber sabido comportarme como el hombre que esperabais. Estoy de acuerdo en que no debería morir así, pero han sido otros los que han decidido mi suerte…
Mi cuerpo ha sido sometido a vejaciones humillantes pero no tan dolorosas como la traición de algunos de vosotros, sé que deseáis mi muerte y nunca olvidéis que vuestro daño infligido sobre mi persona algún día se revelará contra vosotros. Vuestro miedo irá carcomiendo vuestra existencia porque cuando nadie se acuerde de todos y cada uno de vosotros yo continuaré estando en el corazón de los hombres, ése es mi secreto, ése es mi poder.
La sangre resbala por mi cabeza y se incrusta en mis ojos provocándome una molesta ceguera. Las espinas se están clavando en mi interior como si pretendieran chuparme el cerebro.
Mis manos casi muertas, temblorosas, han sido cruelmente clavadas por sus muñecas a esta cruz de pesada madera que me habéis hecho llevar a lo largo de un duro camino. Al notar como el hierro atravesaba mi carne hizo que mi conciencia me abandonara y cuando desperté no podía moverme, estaba clavado en la madera, observando a la muchedumbre que clamaba mi nombre, lloraba, gritaba y me insultaba. Aquella mezcla de sentimientos que se ofrecían ante mí me asustaron. Me hicieron comprender que yo, un hombre normal, era importante tanto para los que me amaban como para los que me odiaban, especialmente para estos últimos. Notaba su miedo humedeciendo mis huesos, notaba su rabia, sentía las piedras que me lanzaban y me golpeaban en todo el cuerpo. Intentaba sonreírle a aquellos que lloraban mi muerte haciendo gala de una fuerza que ya no tenía.
Pero no pienso gritar. No, no os daré el gustazo de procuraros mi sufrimiento. Aguantaré hasta el final, un final que aunque próximo afrontaré con honor y valentía.
No, no pienso deleitaros con mis suplicas o mis gritos de dolor.
Callaré.
Guardaré silencio, inmerso en dilucidar una causa que justifique tan abominable acto. Pero no existe razón para este error histórico. Cuando las lágrimas que retengo caigan sobre mis mejillas y se precipiten sobre la muchedumbre, nadie comprenderá que siento pena por aquellos que ven en mi muerte una pérdida. Nadie comprenderá que mis lágrimas derramadas muestran la pena que siento por aquellos que me traicionaron, por aquellos que me han apaleado, golpeado y torturado, porque nunca comprenderán que esa agresividad inapropiada en el ser humano está motivada por el miedo, un miedo que me ha otorgado el papel de un ser especial y que ellos creen superior, pero yo…, yo soy tan normal como todos y cada uno de ellos.
No entiendo esta tortura.
No entiendo este tormento.
No comprendo por qué de este sufrir.
Nadie puede explicarme quién o qué soy yo para esas personas que lloran mi muerte y para esas personas que no dejan de apedrearme.
Nada fui. Nada soy. Todo seré.
Nací y sin mi consentimiento me eligieron. Perseguido, ocultado, adorado, temido y respetado.
Crecí y me convencieron de que YO estaba aquí para lograr determinados objetivos pero lo único que estaba claro era que mi muerte iba a producirse y sería expuesta al público como ejemplo, pero ¿ejemplo de qué?.
Muero ante miles de personas y ahora comprendo que nunca hubo motivo para los odios que yo he suscitado en la población. Entiendo que nunca fui nadie especial salvo para los que pretendieron adorarme u odiarme a voluntad. Me dejé arrastrar por la muchedumbre y eso ha motivado mi terrible final.
Apenas puedo con mi alma, siento que se escapa y pese a las aberraciones a las que he sido duramente sometido no siento odio o rencor por mis torturadores, quizá eso es lo que me hace diferente y especial, quizá porque mi corazón siempre latió con fuerza, alegre y feliz. ¿Sintieron miedo? No lo sé, es más, ya apenas importan las motivaciones, yo, ahora, sólo quiero morir en paz…
Lo haré. Sí.
Aprieto los dientes y alzo con fuerza mi cabeza hacia el Cielo buscando una explicación pero no hallo respuesta, me siento cruelmente abandonado.
Estoy solo.
Y muero.
Dirijo una mirada lejana a la muchedumbre que clama mi nombre e intento sonreírles intentando convencerles de que marchen a sus hogares pero no tengo fuerza, así, con mi mirada cristalizada por la muerte, me doy por vencido ocultando mi miedo a morir…
Y yo que ya estoy muerto os pido que me dejéis descansar en paz. Sacadme de vuestro interior, dejad de adorarme y de exigirme cosas. No puedo yacer con tranquilidad escuchando vuestras peticiones, vuestras excusas. No soy quien creéis, no soy nada, sólo un hombre que murió cautivo de vuestra propia ignorancia. Y hoy, rodeado de una fría oscuridad, noto que pese a haber transcurrido tantísimos años seguís cometiendo el mismo error que me condujo a la muerte.
¡DEJADME EN PAZ!
No quiero rezos ni llantos, no necesito de vuestro amor y nada puedo daros salvo mi más agrio silencio.
¡Dejadme en paz !
No me adoréis como borregos, me humilláis cada noche cuando pedís que acuda a vuestro corazón, yo, que fui un hombre normal, endiosado por el miedo y la esperanza violasteis lo que pudo ser mi libertad para convertirme en el despreciable enemigo.
¡Olvidaros de mí!
Abandonadme en el recuerdo, no quiero volver a sentirme diferente. Yo solo quise vivir como un hombre normal y me subisteis en un pedestal perjudicando mi inocencia.
Yo… sólo quiero descansar en paz.
No puedo seguir así, observando cuan equivocados estáis… y solamente me pregunto cómo es posible que yo, siendo un hombre normal y estando muerto, os escucho cada día que pronunciáis mi nombre, siento vuestra tristeza y vuestras necesidades y os veo alzando las manos al cielo. Yo, que nada puedo hacer, pues soy uno más al que vosotros convertisteis en Hijo de Dios, nada puedo realizar para sacaros de vuestro error, yo, que siempre fui un hombre normal... caí prisionero por vuestra ignorancia…
¿Y ahora qué?. Olvidaros de mí, os lo pido por favor.
Convertisteis mi vida en un drama histórico del que todavía seguís hablando, disteis a mi muerte un papel relevante y torturasteis mi honor, mi inocencia y mi conciencia. Hoy, ni siquiera muerto puedo descansar en paz y yo sólo os pido simplemente eso, que mi recuerdo en vosotros me permita permanecer en mi reposo con serenidad, sin que molestéis mi sopor, sólo así, quizá, pueda alzar mi inerte mirada hacia el cielo y darle gracias a Dios por permitirme la paz en la muerte.
18:27:21 . 26 Mayo 2008

Sindicación
09/08/2008 @ 18:59:45
por Hentu
Gracias por la invitación, no sabía ...
07/08/2008 @ 19:37:09
por Xana
Aunque admito que me ha sorprendido ...
07/08/2008 @ 19:35:23
por Vaiven
Hola, ¿Vas a acabar la historia ...
06/08/2008 @ 21:17:56
por Paquito
Una pregunta, ¿Todos los relatos son ...
04/08/2008 @ 19:21:01
por Rufino